6 oct. 2009

¿QUIÉN FUE JUAN DE CASTELLANOS?


“Castellanos fue el primer poeta que incorporó palabras indígenas a la lengua española”

Entrevista al periodista poeta y novelista William Ospina, por Mariana Cantero, realizada en Noviembre de 2007 en el periódico On Line TRIBUNA LATINA. Véase en: http://www.tribunalatina.com/es/viewer.php?IDN=5918 a propósito de su libro "Auroras de sangre (Editorial Norma).

William Ospina (Padua, Tolima, 1954) es escritor y traductor. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en Cali (Colombia), pero abandonó la carrera para dedicarse a la literatura y al periodismo. Ospina es autor de varios libros de poemas y de distintos ensayos, entre ellos Aurelio Arturo (1991), Es tarde para el hombre (1994), Esos extraños prófugos de Occidente (1994), Los dones y los méritos (1995), Un álgebra embrujada (1996), ¿Dónde está la franja amarilla? (1997) y Las auroras de sangre (1999) que publica ahora en España y de cual habla en esta entrevista.

¿Cómo nació su fascinación por la figura de Juan de Castellanos?

Bueno, yo lo conocí ya hace unos quince años, cuando me pidieron hacer una historia de la poesía colombiana. En ese momento me asomé por primera vez a lo que había sido la poesía de los tiempos de la Conquista. Yo suponía que no había mucho que leer allí, pero cuando encontré la obra de Juan de Castellanos, conocida hasta entonces sobre todo como fuente de datos históricos, me encontré con que era un poema extraordinario. Tal vez sólo era posible advertir que era un poema extraordinario desde la perspectiva nuestra, contemporánea. Tal vez en el siglo XVI se lo podía ver más bien como una curiosidad literaria, porque no correspondía a los cánones de la época, a los parámetros de lo que era la poesía, ya sea en términos ornamentales, mitológicos o metafóricos. A él le importaba la realidad por sí misma, para él era digna de admiración y no era necesario adornarla, mejorarla ni corregirla. Él lo dice muy expresamente en su obra: “Porque las grandes cosas que yo digo su punto y su valor tienen consigo”. Cuando lo conocí no sólo quedé fascinado, sino que me propuse escribir un libro que rastreara su vida e intentara hacer una valoración de su obra a la luz de los criterios que tenemos hoy de la poesía, después de Whitman, Baudelaire, después de que tenemos una relación con el lenguaje un poco menos supersticiosa.

¿Cómo fue el proceso de realización del libro?¿Cómo se documentó?

Una primera dificultad fue encontrar la obra de Castellanos, porque no había sido suficientemente publicada. Pero había una edición completa que hizo la presidencia de Colombia en 1955. No es fácil de conseguir, pero se consigue todavía. Me apliqué a la lectura de la obra de Castellanos y a los comentarios sobre sus versos, y a partir de cierto momento tuve la necesidad de dedicarme por completo a esa tarea y hacer algunos viajes. Entonces vine a España, visité Andalucía, Alanís, el pueblo donde él nació, la Sierra morena, así como en Madrid la Biblioteca Nacional, la Real Academia de Historia, vi sus manuscritos y sentí un poco esa historia desde aquí, el otro extremo del hilo. Hice esto durante varios meses, y después volví a Colombia, donde escribí la parte final del libro en las tierras donde él vivió el final de su vida. Después tuve la oportunidad de viajar de nuevo a España, porque me invitaron a dar unas conferencias en los cursos de verano del Escorial, y corregí el libro finalmente cerca del Escorial.

Juan de Castellanos fue un incomprendido en su época...

Yo creo que no sólo fue un incomprendido en su época. Todavía en el siglo XIX los grandes críticos españoles consideraban que esa cantidad de palabras indígenas, esos nombres propios afeaban la sonoridad clásica de la lengua española, y que eso se podía tolerar en una crónica pero no en un poema.

La figura de Castellanos es la figura de un hombre que ha visto la barbarie de la Conquista. Pero usted rescata la vertiente más humana del personaje...

Sí, yo creo que a veces la severidad de Castellanos para juzgar algunos hechos de la Conquista pudo ser una de las causas de que se lo rechazara. Pero había un pecado grave que él cometía: y es que la barbarie de la conquista podía ser censurada por la crónica y por el discurso religioso, como el de Bartolomé de las Casas, pero que la poesía misma, que era considerada entonces la expresión superior del espíritu, lo más sublime, secundara esas críticas y nombrara toda esa atrocidad que había en la Conquista, tal vez no acababa de caber en el espíritu de la época. Esa debió de ser una de las muchas razones por las que se postergó su lectura y se aplazó la valoración de su obra.

Castellanos, ¿qué era?: ¿Un historiador, un poeta, un cronista?

Vivió las vidas múltiples que vivía un hombre en el siglo XVI. Fue un letrado, un viajero, un marinero, un comerciante de perlas, un minero, un guerrero, un clérigo, un cronista y un poeta. Un mosaico de muchas cosas. Lo que sí creo es que la poesía a la que dedicó la última parte de su vida resumió todas las otras: lo mostró a él como letrado y también como hombre del Renacimiento, con una gran cultura humanística, una gran curiosidad por el mundo y la capacidad de arraigar en tierras distintas a la que había nacido.Y la capacidad de aprender, que usted ha resaltado varias veces...Claro, porque él era un gran observador, cosa que caracterizaba a los hombres del Renacimiento. Ellos fueron los primeros que fueron a mirar el mundo. Leonardo da Vinci, León Battista Alberti, por ejemplo. Ellos no se imaginaban lo que iban a pintar, sino que iban a mirarlo. Aquella fue una época de grandes pinturas, de grandes frescos. El Renacimiento se caracterizó por su vocación abarcadora. Quería, en el arte, abarcarlo todo: todo tiene una aspiración de totalidad. Y Juan de Castellanos, en su relación con América, tuvo la misma aspiración: quería mostrarlo todo, y no sólo el gran panorama, sino cada uno de los detalles. A mí a veces se me antoja que uno podría definir su obra con una frase de El Aleph, de Borges, que dice: “Vi convexos desiertos ecuatoriales, y cada uno de sus granos de arena”.

También castellanos aprendió a nombrar lo que no tenía nombre...

Sí, y eso era especialmente difícil en aquel tiempo, porque la lengua castellana, una lengua muy rica, expresiva y madura, no tenía palabras para nombrar América y lo que era específicamente americano. Hay tal variedad de árboles, aves, insectos, animales, climas y geografías en América que la lengua española hecha para nombrar esta tierra europea no alcanzaba a abarcar todos los infinitos matices de esa paleta.Entonces Castellanos, como un hombre audaz que era en términos intelectuales, tomó prestadas palabras de las lenguas indígenas del Caribe y de los Andes para llamar a eso que no tenía nombre en castellano. Muchísimas palabras indígenas que también fueron usadas por los cronistas, fueron usadas por primera vez por Castellanos, un poeta de lengua española. Y no sólo palabras, sino también maneras de describir, porque aún con palabras españolas él hizo el esfuerzo por describir, encontrar equivalentes y nombrar. Esto era no sólo un trabajo, sino una alquimia. Así creo que es como se inició el mestizaje de la lengua. Y ese mestizaje naturalmente tenía que ser muy incomprendido en un primer momento.La lengua castellana tenía la aspiración no solamente de conquistar un mundo, sino también de persistir inalterable ella en él. Y eso no podía ser. Cuando la lengua entra en contacto con un territorio nuevo, ese territorio la llena de otra savia vital, de otra fuerza, de otra energía, de otros significados. Y bueno, si la literatura latinoamericana es hoy tan rica y poderosa y es capaz de convertirse en una de las más influyentes del mundo es porque en América ganó una fuerza nueva que ha sido capaz de influir, incluso, a la literatura española.

Complemento:

En el periódico "La Jornada" de Jalisco, dice William Ospina:

El poema de Juan de Castellanos es un poema histórico, muy minucioso, el más extenso de la lengua española. Lo escribió durante 35 años en Tunja (Colombia) después de una vida de aventurero por los mares del Caribe. El nació en Alanís, cerca de Sevilla, viajó muy temprano a América pero alcanzó a tener una formación humanística, a ser un buen lector de clásicos latinos. Después de esa vida aventurera se retiró y, posteriormente, inspirado por la obra de Ercilla, que había sido publicada poco antes, decidió hacer un poema pero ya no como Ercilla, al gusto de la Corte española, sino uno que trataba de abarcar a América en toda su complejidad, un poema que fue muy mal recibido por los académicos españoles. Pero Juan de Castellanos es el fundador de la poesía en por lo menos 10 países de América, un poeta de gran minuciosidad que se proponía cantar los destinos de algunos grandes personajes (el poema se llama Elegías de varones ilustres de Indias) pero, más allá de la voluntad del poeta, permitió el afloramiento del mundo americano. El estaba maravillado con la flora y la fauna, e inspirado por las crónicas de Fernández de Oviedo y los versos de Ercilla; hizo un poema muy original, en parte histórico, en parte una exploración de la naturaleza americana. Salvó para la memoria humana la sustancia de la conquista y el descubrimiento de vastísimas regiones del continente.

http://www.lajornadajalisco.com.mx/2007/11/19/

2 comentarios:

gatito-64 dijo...

me ayudo mucho esta biografia de Juan de Castellanos porque casi no se encuentra nada grcias

joanascanio904 dijo...

Me gustó la reseña que hizo William Ospina de Juan de Castellanos.Es muy buena.