23 feb. 2008

LA ARQUEOLOGÍA DE SANTANDER - LOS GUANES

La Arqueología de Santander: Los Guanes*

Por: Roberto Lleras**

(Fragmento)

Véase el artículo completo en:

http://www.colarte.com/recuentos/PRECOLOMBINO/PrecolombinoGuane/RecuentoLleras.htm


Según los cronistas en el siglo XVI esta provincia se encontraba muy poblada y existían grandes pueblos como Guanenta, Butaregua, Macaregua, etc. Los poblados se situaban en partes altas apropiadas para la defensa y se componían de grupos de bohíos circulares con techo cónico (Morales 1984). En cada poblado existía un jefe principal o cacique al cual respetaban y obedecían todos los miembros del grupo. Se ha discutido mucho sobre si existía o no una autoridad centralizada con poder sobre todos los cacicazgos del territorio; los cronistas mencionan a un gran cacique, el "Guanenta" a quien todos habrían reconocido como cabeza indiscutida de la autoridad étnica. No obstante, su figura, sus atributos e incluso la sede misma de su residencia no han podido aclararse del todo. Está comprobada, por otro lado, la existencia de capitanes, sujetos con un poder intermedio dentro de los pueblos gobernados por caciques (Morales 1984). Es probable que en el Siglo XVI se estuviera gestando un tipo de organización social jerarquizada similar a la que ya existía entre los Muiscas, pero aún no se había llegado a su consolidación.

Los Guanes estaban organizados en linajes matrilineales exógamos; la herencia de los cacicazgos se hacía de tío a sobrino hijo de hermana. Los capitanes y caciques recibían tributo en forma de especie de sus sujetos como contraprestación al cumplimiento de una serie de funciones de índole económica, social y militar que estos desempeñaban (Morales 1984). Al cacique la comunidad le construía sus bohíos, labraba sus tierras y entregaba presas de cacería y mantas (Ardila 1978). Los muchachos que habían de suceder a los caciques eran preparados desde los quince o dieciséis años y sometidos a un cuidadoso entrenamiento; se tomaba en cuenta su valor y su capacidad de dominio sobre sí mismos para efectuar finalmente la elección del sucesor definitivo. La ceremonia de sucesión de los cacicazgos estaban revestidas de gran pompa y representaban uno de los eventos más solemnes y de mayor importancia para el grupo.

La base de la subsistencia fue la agricultura, especialmente el cultivo de maíz. Se cultivaron además la yuca, la papa, arracacha, ahuyama, calabaza, fríjol y cacao y, en gran escala, el algodón y el fique utilizados para la industria textil. (Ardila 1978). Según las crónicas en la región árida del cañón del Chicamocha los Guanes poseían sistemas de irrigación con canales y estanques sobre amplias extensiones; sin embargo, hasta el momento no se han encontrado evidencias arqueológicas de este tipo de obras (Lleras y Langebaek 1986). Otro tipo de estructura de adecuación agrícola reportada por el territorio Guane son las terrazas de cultivo identificadas y mapeadas por Cadavid (1984) sobre un amplio sector de la Mesa de los Santos.

La producción agrícola alcanzó, al parecer, un gran desarrollo que permitió la existencia de especialistas como los alfareros, los tejedores, los talladores y los orfebres. También fue la producción agrícola base de un activo intercambio, tanto dentro del mismo territorio, como con otros grupos vecinos, especialmente los Muiscas a cuyos mercados acudían (Ardila 1978). Un renglón de primera importancia en la economía fue el relacionado con la elaboración de mantas y el tráfico de algodón en bruto. Los cronistas mencionan también el cultivo e intercambio de tabaco y coca utilizados dentro de ciertos rituales como agentes estimulantes. (Ardila 1978).

Los caciques Guanes utilizaron gran cantidad de adornos de oro durante ceremonias como la de su consagración. Pese a esto los hallazgos de piezas orfebres en Santander son relativamente escasos y el estilo y técnicas metalúrgicas de esta región son aún poco conocidos. Arqueológicamente se han reportado dos hallazgos: en Bucaramanga Arturo Vargas (comunicación personal) excavó una tumba conteniendo una orejera en alambre cercana a otras conteniendo cerámica de tipo Guane; en Landázuri se reportó el hallazgo de un conjunto de objetos asociados a cerámica del complejo Guane Tardío y a una fecha de finales del siglo XV (Lleras 1989).

En piedras se conocen ejemplos de volantes de huso con decoraciones incisa, cantos rodados con incisiones formando mallas y motivos zoomorfos estilizados y placas de piedra colgantes pulidas similares a aquellas manufacturadas en la serranía de Mérida y en la Sierra Nevada de Santa Marta. Hay varias grandes rocas con petroglifos en los cañones del Suárez y Chicamocha y pictografías en colores ocre, violeta, blanco, negro y verde representando motivos similares a algunos encontrados en cerámica y textiles (Cadavid, 1984).

Además de las mantas de algodón, de las cuales se han conservado varios ejemplares, los Guanes manufacturaron gorros y mochilas en algodón y fique. Los tejidos conservados muestran un gran dominio de las técnicas de hilado y tejido; la decoración pintada se hacía mediante pinceles y estampando directamente sobre la tela ya tejida. También utilizaron fibras vegetales extraídas de la ceiba y con pelo humano trenzaron pelucas y gorros. (Cortés 1987). El desarrollo textil Guane fue la base de la industria textil santandereana que floreció a lo largo de la Colonia y decayó durante la República.

Todos estos elementos textiles se han conservado por haber sido sepultados en cuevas secas ubicadas en los farallones sobre los cañones de los ríos. En estas cuevas de origen natural, algunas veces ampliadas o modificadas, fueron sepultados personajes de importancia cuyos cuerpos fueron previamente momificados y envueltos en mantas, mallas y hamacas. Las cuevas se conocen y han sido saqueadas desde hace muchos años por lo cual no se conocen detalles sobre los contextos funerarios. Parece, sin embargo, que en todos los casos se trata de entierros múltiples de personajes acompañados por un gran ajuar que comprende elementos de madera como telares, lanzas, propulsores y bastones, adornos de oro, cerámica, objetos de concha y piedras además de los textiles mencionados.

Naturalmente el entierro en cuevas y la momificación no era la regla general y durante la misma época el común de la gente era enterrada en tumbas de pozo y cámara lateral de poca profundidad (1.5 a 2.5 ms.) con un ajuar compuesto por vasijas cerámicas (algunas veces en gran cantidad) y ocasionalmente por piezas de oro como en Landázuri (Lleras 1989). Extensos cementerios de este tipo se han encontrado en Oiba, Socorro, San Gil y Curití. Es posible que se trate de un patrón de enterramiento propio del Complejo Guane Tardío ya que la presencia de este tipo de tumbas en el norte y oriente es esporádica y su asociación con cerámica temprana no se ha confirmado. En el sitio de Palogordo se excavaron varios entierros de fosa simple lo cual apoya la idea de que en el período temprano el patrón predominante era este y no el de tumbas de pozo y cámara lateral.


* LLERAS, Alberto. Arte de La Tierra - Muiscas y Guanes. Colección Tesoros Precolombinos. Bogotá: Biblioteca Banco Popular, 1989.

** Antropólogo de la Universidad de los Andes, 1978. Master of Arts de la Universidad de Bradford. Ha trabajado para eI Museo del Oro del Banco de la República.



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