16 ago. 2009

LA INVENCIÓN DE LA IDENTIDAD GUANE (fragmento)

Polémico artículo sobre nuestra identidad Guane.

La invención de la identidad

Muy rápidamente hemos mencionado al principio la problemática necesidad en Hispanoamérica de vertebrar unos referentes suficientes con los que construir la identidad colectiva de los distintos estados. Problemática no sólo por la cuestión histórica —como sociedades escindidas de metrópolis europeas—, sino también racial. La pigmentación se convierte en habitual elemento de clasificación social, en clara contradicción con toda la invocación oficial de mestizaje, siendo conocido cómo las élites económico-sociales se reivindican «blancas» aun cuando no quieran directamente invocar con ello el nombre de España. Hemos podido comprobar in situ no sólo este desprecio a la tez morena, cuidándose las niñas-bien del sol en las horas de más fuerza, sino en el menosprecio de apellidos de resonancia indígena que parecen oscurecer la piel más pálida. La particularidad del caso Guane viene por una lectura interesada de ciertos textos de la crónica con lo que se pretende reivindicar unos indios blancos, en una suerte de exorcismo del racismo de élite, como si fuera éste —en apariencia— un intento de reivindicación blanca de todos los estratos sociales.


No es difícil oír en este departamento la afirmación «somos los más blancos de Colombia», las justificaciones a esta idea vienen desde sostener la masiva presencia de europeos durante la conquista hasta manipular las insoslayables presencias indígenas en sus ancestros. Así se produce la invocación del texto de fray Pedro Simón cuando afirma de los Guane (…) tienen disposición y gallardía; y es gente blanca, limpia, curiosa, los rostros aguileños, y facciones de linda y apreciada compostura. De agradables facciones para el español, el clérigo se queja del exceso de amabilidad y docilidad de las indias para con los españoles (¿qué mujer no es agradable a los ojos de todo invasor guerrero desde la noche de los tiempos?), tales datos se usa para resaltar la peculiaridad racial de los indígenas y su rápida mezcla/unión con el español, en una suerte de rápida europeización que vendría consolidar su emblanquecimiento natural. Estos particulares indios blancos, sirven también como intento de soslayar la evidente contradicción entre la negación a lo español —habida desde el momento de la independencia, virulenta en algunas épocas, pues al tratar de fortalecer un sentimiento nacionalista se fundaron en la idea de que todos los males, desgracias y pobrezas provenían de España— y la reivindicación de la blancura racial, que sin la presencia europea sería difícil de justificar.

El otro elemento de reivindicación de los Guane es su supuesto carácter guerrero, habida cuenta de los hechos puntuales de resistencia que los textos históricos recogen, interpretando su propia desaparición física fruto de su enfrentamiento al invasor. Con ello se trata de dibujar un carácter nacional genético, merced al cual no poca de la violencia cotidiana del departamento santandereano se justificaría cuasi biológicamente, algo muy en relación con valores masculinos como bravura, fuerza, violencia, etc. —el rol del macho, en definitiva—.


Nos encontramos, por tanto, con un claro intento de configuración de una imagen propia supuestamente nueva e integradora. La elaboración de un nuevo imaginario colectivo en el que reconocerse aun cuando resulte paradójicamente negacionista, ya que se presenta recubierto de las galas y tules de lo que parece conciliación social —todos blancos—, superando para ello el tradicional enfrentamiento historiográfico con lo español por ignorancia del mismo, pero que en ningún caso lleva a rechazar las bases de clasificación racial existentes en la sociedad colombiana, derivando negativamente tal aserto a un supuesto origen conciliador con estos «indios blancos», algo que la propia percepción visual niega cotidianamente, —y todo ello sin mencionar a la abundante población negra, particularmente numerosa en la costa—. Más parece, por tanto, un nuevo intento de las élites sociales de construirse un cierto pasado indígena en tiempos de revalorización de lo histórico y de las culturas nativas, todo lo cual, sin embargo, contribuye al sostenimiento y perpetuación de las viejas clasificaciones raciales de la Colonia.

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