15 ene. 2009

AL RESCATE DEL TESORO GUANE


Por: Pastor Virviescas Gómez / Especial para El Espectador - 24 Nov 2008
Santander se enfrenta a una carrera contra el tiempo, mientras los guaqueros siguen haciendo de las suyas. El arqueólogo Gilberto Cadavid no sólo hace sonar las alarmas sino que está dispuesto a liderar la batalla.

El arqueólogo que en 1976 descubrió Ciudad Perdida, en la Sierra Nevada de Santa Marta, emprende ahora una nueva misión: elaborar el inventario y salvar el patrimonio de los Guanes, el pueblo indígena que habitó el departamento de Santander antes de que llegaran los depredadores españoles.
Gilberto Cadavid es el hombre que pasará a la historia por haber localizado y rescatado para la humanidad el lugar llamado Buritaca 200. Ya jubilado del Instituto Colombiano de Antropología (Ican), este infatigable científico de mediana estatura ahora quiere realizar el trabajo más completo que sobre el pueblo Guane se haya hecho, pero su tarea se convierte en una compleja lucha en la que aparte de competir con los guaqueros y tratar de concienciar a quienes se prestan para comprar esas piezas del patrimonio regional, debe tocar puertas para buscar los recursos económicos que le permitan seguir adelante.
Ya ha dado pasos como el del montaje del Museo Guane en el Parque Nacional del Chicamocha, la clasificación de 609 piezas que la universidad Unab adquirió de un finquero que las extrajo del municipio de Oiba, así como el asesoramiento al padre Daniel Carreño, quien dirige el museo del corregimiento de Guane (Barichara).
Pero Cadavid piensa más allá y afirma que si las entidades departamentales y municipales no se involucran y financian su iniciativa, entonces acudirá a la empresa privada o particulares sensibles a esta iniciativa con la que está ligado por haber vivido en El Socorro mientras su papá se desempeñaba como comandante del Batallón Galán y alcalde militar en esa población.
Admite que su cariño por Santander lo motiva volver a ponerse el overol, untarse de polvo y barro, y con una paciencia infinita armarse de brocha y pincel, para seguir la huella de los Guanes desde la Mesa de los Santos hasta el lugar más recóndito de la geografía del oriente de Colombia donde haya evidencia de que estuvieron esos hombres y mujeres que pagaron con sus vidas la arremetida de los invasores.
“Hace falta recuperar mucha información de la cultura Guane y lamentablemente observo que Santander es una de las zonas más activas en guaquería en todo el país debido a su riqueza en sitios de enterramiento que es donde se encuentra el material más completo”, dice Cadavid.
Un boom de la guaquería -actividad prohibida por ley- que no es un fenómeno reciente, sino que viene de varias décadas atrás ante la mirada pasiva de unas autoridades que no hacen nada para evitarlo y de unos compradores inescrupulosos que adquieren las piezas para decorar las salas de sus casas o lucrarse vendiéndolas en el exterior.
Llegándose a extremos como el del municipio de Oiba donde particulares han recurrido inclusive a maquinaria pesada para localizar material cerámico, con la consecuencia de que se destruye todo el contexto y se pierde la información. “Tendríamos piezas que se pueden exponer, pero no se sabe en qué momento las utilizaron y cuál fue su relación con los otros elementos. Es como armar un rompecabezas bastante complejo y esta opción se pierde con la guaquería”, advierte Cadavid.
Este investigador sostiene que “lo único que nos dice la olla expuesta en una vitrina es que eran unos ceramistas muy buenos, que lograron una técnica depurada para la fabricación de cerámica y tuvieron este comercio con otras tribus circunvecinas, pero este elemento ya se pierde porque estaba dentro de un contexto. Si se encontró en un entorno funerario, por ejemplo, seguramente estaba con unos restos humanos, había textiles y en los recipientes cerámicos se encontraban restos de comida para el tránsito hacia la otra vida, que se pudieran haber investigado para determinar su contenido”.
Como los conquistadores españoles que sólo perseguían el oro, los guaqueros contemporáneos desenfardan los cadáveres que encuentran envueltos entre cobijas y empacados dentro de una mochila funeraria, generalmente de fique. Estos delincuentes desamarran y botan lo que no les sirve, sin el reparo de que todo ese material forma parte de un contexto y que su estudio permitiría establecer a qué edad murió la persona, cuáles fueron las causas, determinar sus rasgos y en general toda la información que las nuevas técnicas de la antropología forense permite obtener para reconstruir en buena parte la cultura Guane.
Una cultura, en concepto de Cadavid, mucho más avanzada que sus vecinos Muiscas, echando por el piso la opinión errada de que los Guanes se limitaron a poblar las vegas de los ríos, considerándolos un apéndice perdido en Santander de los segundos, que fueron más numerosos pero no ofrecieron la resistencia heroica que sí dieron los Guanes para evitar su conquista. Y es que los españoles en su política de ‘tierra arrasada’ alcanzaron a notar diferencias notables en cuanto al físico: “Los Guanes eran mucho más altos, más blancos y se destacaba la belleza de la mujer, además de su facilidad de aprender el idioma castellano en poco tiempo”, asevera Cadavid.
La falta de investigación específica ha llevado a que hoy día no se sepa cuántos habitantes conformaron este pueblo, ni de donde pudieron migrar; tampoco cuándo se establecieron y en qué momento comenzaron a conformarse como una cultura sólida y a extender su territorio. Un conjunto inmenso de datos que únicamente puede responder la arqueología, porque lo que se tiene es una visión del momento de contacto con los invasores y de ahí para adelante hasta su desaparición, “pero hacia atrás desconocemos prácticamente todo. Hay muy pocos trabajos”.
Las tumbas Guanes son abundantes en armas, textiles y momias por las condiciones medioambientales favorables, pero Cadavid denuncia que prácticamente todas las cuevas de la Mesa de los Santos han sido saqueadas. “Ojalá algún día encontremos una cueva en la que podamos hacer un estudio completo que nos proporcione datos invaluables”, dice.
Una de sus primeras ideas es que en la Mesa de los Santos se declare un área de reserva dado que allí había más de 500 hectáreas de terrazas de cultivo, un hecho inusual en el territorio precolombino (salvo en los ríos San Jorge y Sinú, y la Sierra Nevada) que indica un desarrollo avanzado de la agricultura y la necesidad de producir intensivamente con mejoramiento de suelos y regadío. Sin embargo, esta planicie se convirtió en las últimas décadas en uno de los lugares preferidos por las familias adineradas de Bucaramanga, que construyen allí sus fincas de recreo o aran los terrenos sin tener la más remota idea de que están destruyendo sus propias raíces al no distinguir los cortes escalonados que permitían la circulación del agua sin causar problemas de erosión.
Este arqueólogo tiene claro que la Gobernación de Santander y las Alcaldías deberían disponer el presupuesto necesario, que no es una cantidad de dinero considerable. “Con lo que un arqueólogo y su equipo trabajan durante un año, sale mucho más barato que construir cien metros de carretera y es algo que queda para beneficio de toda la comunidad”, señala Cadavid, quien también espera encontrar eco en otras universidades que colaboren.
Lo que sí no quiere volver a escuchar de exploradores inexpertos o guaqueros, es que le digan: “Pues sí topamos un poco de momias, pero las desengolvimos, sacamos la tela y los güesos los botamos al precipicio”.
La herencia
El arqueólogo Gilberto Cadavid asegura que el temperamento aguerrido y el regionalismo de los que dan muestras los santandereanos, no es propiamente un legado de príncipes o condes europeos. “La persistencia y la capacidad de lucha es una herencia de los Guanes”, dice y complementa: “La aridez ha hecho que los habitantes desde estas tierras defiendan más lo que es suyo y de ahí su temple aguerrido”.
Pero este hombre que considera únicos los tejidos Guanes y excelentes sus cerámicas, insiste: “Santander siendo tan rico en información, poco se ha trabajado”.

1 comentario:

daniel dijo...

Quiero agradecerle y darle mi incondiional apoyo al arqueólogo Gilberto Cadavid y a su equipo x salvar el patrimonio de los Guanes, y como bien dice.. La persistencia y la capacidad de lucha es una herencia de los Guanes”. Un cordial Saludo Daniel Guanes, Argentino, Nacido en la prov De Santa Cruz-Rio Gallegos